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La llamada
§ Muy buenas tardes, esta usted llamando al centro de reportes urbanísticos de la colonia Niño Jesús de la Delegación Coyoacán del Distrito Federal de Los Estados Unidos Mexicanos. Le Atiende Roberto Suárez. ¿En qué le puedo comunicar? (tono amable, respetuoso, digno de un hombre con profesión honrada)
§ Señor que tal, muy buenas tardes, mire estoy hablando por que quería reportar una terrible fuga que tengo aquí en mi casa. Sucede que...
(brutal interrupción)
§ Le comunico, permítame.
(la bocina del teléfono interpreta Para Elisa en una versión que paraliza cualquier oído)
§ Jefatura de fugas. ¿En qué le puedo sellar?
§ Buenas tardes, que tal, mire sucede que.... (la voz duda, no recuerda). Sucede que.... (lo intenta nuevamente).
§ ¿Si? Le escucho.
§ No me va a creer pero... parece que de pronto olvidé el motivo de mi llamada.
§ Permítame, le comunico. (la voz dicta segura al otro lado del auricular)
(Para Elisa paraliza)
§ Departamento de olvidos. Buenas tardes. ¿En qué lo puedo recordar?
§ Hola, que tal. Mire hablaba con un colega suyo de la jefatura de fugas, pero de pronto no pude recordar el motivo de mi llamada...
§ Como no, permítame.
(paraliza)
§ Departamento de motivos. ¿En qué lo puedo motivar?
§ Buenos días, mire sucede que olvidé repentinamente el motivo de mi llamada. Estoy algo preocupado y desesperado por recordarlo ¿Me podría ayudar?
§ Por supuesto que si. Necesito que me haga una descripción del motivo de su llamada para saber si ya fue encontrado y reportado por la policía a nuestro Centro de Aglutinamiento Motivacional.
§ Pues mire, no puedo decirle mucho sobre él, pues lo he olvidado, pero me parece que era importante, de otra forma no estaría hablando con usted. Seguramente es un motivo que tiene que ver con la Jefatura de Fugas pues fue ahí donde comenzó todo. También le puedo decir que era un motivo personal, con lo cual me puedo imaginar que no le interesa saber más sobre él.
§ Tiene usted toda la razón. Permítame buscarlo de inmediato en la base de datos.
(Teclazos)
§ Señor, le tengo muy buenas noticias! (regresa la voz excitada) Su motivo está a salvo en nuestro Centro de Aglutinamiento Motivacional. Fue recuperado por un policía que patrullaba la zona céntrica del barrio. Según el reporte descrito en la pantalla, se le halló borracho, abrazado a dos prostitutas, al parecer sin motivo alguno. Existe la posibilidad de comunicarle inmediatamente con él. ¿Desea que lo haga?
§ Sí, por favor. Eso sería formidable.
§ Le comunico, que pase un excelente medio día.
(Suena a que está marcando un teléfono, dos veces)
§ Hola, habla el motivo de una llamada. ¿Con quién tengo el gusto?
§ Hasta que te encuentro desgraciado. ¿Sabes el tiempo que he perdido al teléfono por tu culpa? Regresa inmediatamente conmigo sino quieres que te olvide.
§ Pero ya me has olvidado, ¿lo olvidaste? (el motivo se esponja)
§ Tienes razón, en realidad no sé de que tratas. (voz resignada y triste) Te he olvidado, sin razón alguna aparentemente. Y ahora que lo pienso, si no me dices cual es tu idea central, todo mi día habrá sido desperdiciado al teléfono.
§ Te lo diría, pero en realidad es complicadísimo explicarte. De hecho por eso fue que me fugé.
§ Anda, se buen motivo y díme. (voz convincente)
§ No entenderás pues mi idea central es acerca de las ideas.
§ ¿A qué te refieres?
§ Sí, las ideas son la idea central.
§ ¿Es decir que la idea central de mi motivo son las ideas?
§ ¿Eres idiota?
§ Quizá sí pues sigo sin comprender. ¿Cómo puede ser que el motivo de mi llamada fuesen las ideas?
§ Está bien, te lo digo ya, pero te advierto que serás responsable de mi muerte. Cuando lo sepas dejaré de existir.
§ Tienes razón, pero no debo sentirme culpable. Eres creación mía, tengo derecho a destruirte.
§ Bien pues si eso es lo que deseas, te lo diré. Tu llamada buscaba ayuda para un problema gravísimo y urgente que jamás hubieses podido resolver por cuenta propia: una fuga de ideas.