Lo que nunca supo una vaca Era mi séptimo día en el Café des Artistes y no era de descanso. Pablo estaba colocando un filete mignon sobre el plato que saldría en unos instantes. Yo con las decoraciones en la mano esperando. De pronto se detuvo y me volteo a ver. El filete mignon es muy pequeño - dijo con preocupación. Y añadió casi de inmediato la observación de que quizá el plato era demasiado grande. Me quedé pensando y para mis adentro dude si tal vez nosotros eramos los chicos, o la cocina gigante. Cabia la posibilidad de que Puerto Vallarta fuera minúscula, tal mez México enorme, la Tierra diminuta y el universo infinito. Al final preferí no dejar una conclusión tan pesada en manos de un trozo de carne que se enfriaba entre tantas reflexiones.