25 de octubre Un lugar de pastos altos - Me da mucha pena ver tanto desperdicio, pensar que cada ser humano es un sueño en potencia. A veces me dan ganas de gritarles "denme sus vidas para hacer todas las cosas que quiero hacer". - Verga, acabas de dar en el clavo. Creo que esa frase la estaba buscando desde hace mucho tiempo. Deberías escribirla. - Tal vez, luego. Pero el punto es que ni siquiera son gente con calidad humana. Puede que estén desperdiciando su tiempo en cuanto actividades, pero eso no es lo grave. Lo peor es que parecen no sentir, son egoístas, superfluos, tontos: insípidos en una palabra. - Exacto, no mames, y lo peor de todo es que ni siquiera les puedes adjudicar un poco de sencillez. - Eso es bien importante, la sencillez. A ratos encuentro gente, como tu, como otros amigos, con los que se puede hablar de cosas bien clavadas, pero también se puede hablar de la vida, de las cosas de la vida, como decirte por ejemplo que me enajena ver como jalan el agua con un jalador en los vidrios o en el piso. Cosas sencillas... - Así es, puedes hacer toda una controversia de la cosa mas sencilla, como el ver un pedazo de pasto moverse con el viento, sentir el agua de la lluvia rodar por tu frente o alcanzar a distinguir la marca de los zapatos de una puta de Sullivan. - ¡Eso! ¡Y eso te emociona¡ Y lo transmites, lo compartes. ¿A poco no es hermoso? - Si, eso es increíble... poder transmitirle a otra persona, a otro corazón, a otra mente, una sensación como si fuera copia al carbón. - Cuando estoy triste o tenso, enojado, negativo, pues me imagino acostado en un campo bien extenso, una tarde, con viento, sol, el pasto es suave, un poco alto y estoy recostado como una estrella, con las extremidades extendidas, y veo el cielo, y digo eso es la puta vida. Se escucha el viento, respiras el aire, y no tienes nada en la cabeza. Hay un árbol atrás, a mi cabeza. Es como una imagen, pero con sensaciones. Como un pedo realidad virtual. Creo que hasta se a que huele el aire. ¿Tú te imaginas en algún lugar así? - Sí, yo me imagino en un bosque con pinos, casi todos los días, con un lago en medio, de noche, la luna reflejándose en el agua. Hay una cabaña muy sencilla y chiquita con un porche en el que me siento a contemplar el espectáculo y tomar algo caliente. Siento el frío del aire pero el calor de la bebida en las manos y un ligero vapor en la cara. Y toda la luz de la luna y toda la tranquilidad están ahí conmigo. Logro la paz por unos instantes, hasta que algo perturba el pensamiento... - Casi puedo imaginar las sensaciones en el sitio del que me hablas. ¿Sabes que otra cosa pasa por mi cabeza? A veces me imagino en el lugar que te decía, el de los pastos altos, pero tengo lágrimas en los ojos. No son de tristeza, son de vida. Sólo una vez que recuerde he llorado por la vida, es raro, no se como explicarlo. Y son esas lagrimas las que veo ahí. Es como una mezcla de risa, con felicidad, con melancolía, con incertidumbre, con tranquilidad, con certeza, no se, muy extraño pero hermoso. ¿Me pregunto a menudo si algún día encontraré ese lugar tan anhelado por mi espíritu?