26 de octubre Una mujer que se arregla - La vida, tan llena de detalles, es como una mujer que se arregla -. Me dijo una mujer vestida de cualquiera que quería que la besara como si no la quisiera. Lo he comprobado cientos de veces, desde las canciones de Sabina hasta las lecciones de un tal Juan Carlos que me enseño que una hoja de un árbol vista por abajo tiene dos lecturas: un mismo árbol o un trueno esparcido por el cielo verde. La mayoría de los días uno pasa por alto estos pequeños ladrillos que edifican un mundo alterno de grandiosa hermosura y se dedica más a conducir un auto, a ir a la escuela, a hacer ejercicio. Pero ciertos momentos el cuerpo y la mente entran en un estado sensible y entonces uno atiende más la efusión con la que canta la chica del auto de al lado o la delicadeza con la que se arregla otra conductora, mientras se sonríe a sí misma en el espejo retrovisor y luego voltea apenada y confundida, con algo de cara de pavorreal. Una mujer que se arregla, otra sonríe sin conocerme, no es normal, el mundo debe estar cambiando. Le voy a regalar la película de "Reconstrucción" la próxima vez que tenga dinero y coincida con la del nombre desconocido, ojos azules y cabellos negros. Así podrá tal vez entender que la vida está hecha de detalles y que nosotros podríamos ser uno maravilloso. Así tal vez algún día estemos en San Felipe en una casita entre los manglares, cocinando papadzules, panuchos y enormes platos de mariscos, pintando las paredes de azul, pensando que la mujer que se arregla ya no es la vida, que ahora el tiempo se ve con ojos azules y sabe a achiote y brisa marina. Punto y a parte. Se suspenderá la publicación diaria en Internet debido a que salgo de viaje mañana a Puebla y después iré a Patzcuaro. Durante el viaje tomaré notas que posteriormente publicaré correpondiendo a cada día. De esta forma espero que para el 3 de noviembre ya haya buenas nuevas.