3 de noviembre de 2004 Pan afeitado Hay una cierta imagen que las personas de un país suelen hacerse alrededor de los habitantes de otro sitio, y luego a veces termina siendo una imagen universal, una especie de símbolo. Así por ejemplo a los mexicanos se les asocia con el chile, con el vestido de charro y el tequila entre otras cosas, a los japoneses comiendo arroz, descalzos, mientras ordenan a su más moderno robot que calibre la temperatura del cuarto a 23 grados, a los jodidos gringos con sus grasosas hamburguesas y hotdogs, a los argentinos con un espejo al frente para ver la forma tan apabullante en que mascan el bife y ceban el mate. A los franceses, ya seguro lo has pensado, los visualizamos con boinas, con queso, con vino, hablando de arte, o sino en una bicicleta o a pie por la ciudad con una enorme baguette bajo el brazo. Y lo que pasa es hoy nos enseñaron a hacer el pan baguette en la escuela y estaba pensando en el significado y origen de este pan que es tan universal, al menos en occidente creo yo. Me parece que es posible encontralo en casi todos los países, quizá un poco adaptado o transformado como en el caso del bolillo mexicano, aunque también lo podemos adquirir en su forma original. El secreto de la figura de la baguette está en el "greñado", según el término que utilizó nuestro chef Oscar Vidal Flores. Desconozco si el término pertenece al argot de los panaderos mexicanos o si cualquiera de habla española pudiera entenderlo. El caso es que un baguette ya horneado parece que ha estallado del centro o de las pequeñas aberturas que tiene a lo largo, depende del gusto estético del creador, y eso es precisamente "el greñado". Es importante, según la técnica, ir enrollando la masa poco a poco y sellando cada vez que se da una vuelta tubular (esto seguro sólo lo entenderán quienes han hecho pan a nivel un poco más profesional). Ahí se conseguirá, y sobre todo con la última sellada, la de la parte inferior del pan, que el gas no escape por otra parte si no es por donde debe a la hora de hornearse. La pregunta obligada es ¿por dónde debe escapar el gas entonces? Por "la greña", que no se si esté bien empleado el término, pero para fines prácticos me servirá: se trata de "afeitar el pan". Según el profesor, lo mejor es cortar el pan una vez que tiene forma de baguette con ayuda de una navaja de afeitar, de preferencia que no haya sido usada por eso de las normas de higiene que están de moda. El corte se hace a lo largo si se desea "un greñado" estilo bolillo mexicano o sino se hacen incisiones diagonales, dos o tres, a lo ancho del pan. El punto es que por donde se rasuro el pan, por ahí mismo greña, estalla o crece, como se prefiera decir, la forma baguettiana (ahora suena más coherente el empleo del término ¿Qué sale después de rasurarse la barba?). Lo bueno y malo a la vez es que utilizamos un polvo que se llama "mejorante", y como su nombre lo indica, mejora la calidad del pan. Efectivamente el resultado es impresionante pues se infla muchísimo con poco tiempo de fermentación además de que da una costra espectacular. Triste, según nos cuenta el profesor, es que esta sustancia puede ser un activador del cáncer en colon. Pero que más da si sabemos que de golosos y tragones están llenos los panteones. Bon apetit!