24 noviembre 2004 Ni por error Hoy leí en una revista que se llama "Estilo México, el placer de lo propio" o algo así, una paginita que hablaba acerca de las terribles y abominables galletas del semáforo. La articulista Sagrario Saraid asegura que son "¡buenísimas! .... compré una bolsita, la abrí para probarlas y resultaron exquisitas". Que bueno que aclara que abrió la bolsita para probarlas porque si yo hubiera escrito el artículo, hubiese afirmado que abrí la bolsita por que un taxista se me había cerrado y necesitaba aventarle algo duro y feo que probablemente manchara y aboyara su puto vocho. En fin, yo también caí en la trampa algún día, pero mi paladar quiero pensar que si está más sintonizado que el de la escritora (y que bueno que es escritora y no cocinera) Saraid. Por un momento llegué a pensar que moriría tras pasarme a fuerza la primer y única galleta pues en medio de una avenida es difícil escupir a través de la ventana en movimiento sin provocar accidentes propios o ajenos. En la revista también sale una foto de "Pablo" con una cara de idiota enorme, pero hasta eso el chavo no lo es. Quizá de buen gusto no tenga ni la menor idea, pero podría ser un exitoso mercadólogo, así que por mi cuenta le recomiendo que se incursiones en otras áreas de la actividad humana: resulta que ahora es una empresa esto de las galletas del semáforo y se ha expandido a Guadalajara, Toluca y Saltillo. Mi recomendación es abstenerse ante cualquier situación de extremo antojo a las galletas de semáforo; mejor antes una tradicional barrita de amaranto, unos cacahuates japoneses, un café como en la esquina de mi calle lo venden (no lo he probado pero resulta el colmo del comercio ambulante), unas gorditas de nata (prepare su cuota ahora también en San Jerónimo), unas obleas, unos tacos de merengue o un pegajoso muégano, y próximamente un servicio de comida corrida para comer en cuatro semáforos (entrada, primero, segundo, postre, con agua incluida desde el primer semáforo y re-fill en cada parada) (esa es mi idea no se la digan a nadie). Si alguien quiere escribirle una bendición al señor empresario de las galletas aquí está su correo electrónico que obtuve de la revista: lasgalletasdesemaforo@hotmail.com