Ella y él Se conocieron aún mancebos y optaron por que sólo la muerte los separara. Su amor se regía por la ley de la levadura: con el paso de los días, como en la fermentación, se iba terminando el azúcar, en otras palabras, el cariño; inversamente proporcional, se encontraba derivado de aquel efecto, incremento de gas y alcohol en el concubinato (literal). De ahí que la gente de la colonia los conociera como "pan y vino". Él, como el vino, cada día perfeccionaba su dipsomanía, en otras palabras, se ponía hasta las manitas. A ella se le esponjaba la panza como pan, y luego, entre deprimida y nerviosa, sacaba todos sus problemas en forma de irreverentes vapores. Por Arturo