¿Qué sabe a qué? Julia dice que cuando besó a Leo las bocas sabían como dulcesito. Era su séptima boca. Me puse a pensar que entonces quizá los besos pueden funcionar como el vino, el café e incluso como el chocolate. Con la experiencia se puede volver uno todo un catador y ponerse luego a describir una batalla lengüística en toda su diversidad: vistas, olores, sabores, texturas, temperaturas, colores, dimensiones, formas, figuras, retóricas, reacciones secundarias, etc. Así un beso, como un vino, puede poseer brillo espectacular, viscosidad agradable, transparencia total, fina espuma, bouquet a hierbas y flores, sabor a pimienta y perfume viejo, vertical astringencia, acidez equilibrada, permanencia prolongada, primaveral tempera, correcta crianza, vinificación infalible, vendimia festejable, cultivo lento. Ahora bien ¿El beso sabe a vino o el vino sabe a beso?