Tacos de flor de jamaica Uno aprende sabores nuevos muy a menudo cuando se dedica a la cocina. Hoy fue un día con sabores particulares. El señor Krauss nos preparó hoy unos tacos de flor de jamaica, una receta que él mismo inventó y que se constituyó para los clientes de la Bombilla como una obligada referencia. Realmente es una aventura: la primera referencia de la que uno se sostiene es de la de un taco de carne, entonces parece que se trata de una tortilla envolviendo un salpicón o algo parecido. La textura bien analizada en la lengua, dientes y paladar destruye esa posibilidad. Luego invade una ola ácida mientras se mastica el bocado y piensas casi de inmediato en una salsa de miltomate (tomate verde) adicionada con un poco de picante, apenas perceptible. La experiencia de masticar flores puede sonar rigurosa, sin embargo, los dientes trabajan fácil sobre la jamaica que deja explorar dentro de este platillo sus sabores al máximo. Es un momento especial pues hemos esperado estos tacos ya por mucho tiempo, y más del que en realidad sabíamos pues la receta no era reproducida al menos hacía cinco años: nos supo a historia, a pasado, a cariño, a recompensa y a amistad. Cocinamos además más pruebas de menú (cuarto día): pollo frutal, sopa de camarón con leche y pizca de bicarbonato, tortitas de aguayón (carne), fiambre con manitas de puerco, carne encacahuatada con chipotle, todas recetas mexicanas. Nos estamos dando cuenta de que la diversidad culinaria de nuestro país no sólo consiste en los miles de moles y otras salsa, fritangas, y platillos que podríamos denominar como nacionales, sino que existe una variedad de recetas que ofrecen posibilidades organolépticas esplendorosas. Ayer: sopa de champiñones con leche, pollo con chipotle y piña, postre de jícama, pollo frutal con guajillo. Primer y segundo día: empanadas de sardina, sopa de lechuga, lomo laqueado, salpicón de pescado y comino, cerdo en salsa de ciruela pasa, etc.