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Día de San Judas Tadeo, apóstol

 

“En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento

poner bellezas en mi entendimiento

y no mi entendimiento en las bellezas?

 

Yo no estimo tesoros ni riquezas;

y así, siempre me causa más contento

poner riquezas en mi entendimiento

que no mi entendimiento en las riquezas.

 

Y no estimo hermosura que, vencida,

es despojo civil de las edades,

ni riqueza me agrada fementida*,

teniendo por mejor, en mis verdades,

consumir vanidades de la vida

que consumir la vida en vanidades.”

 

Juana Ramírez de Asbaje

Soneto II

 

*fementido, da.

 (De fe y mentido).

 1. adj. Dicho de una persona: Falta de fe y palabra.

 2. adj. Dicho de una cosa: Engañosa, falsa.

 

El día 28 de cada mes se celebra a San Judas Tadeo, aunque es en octubre el mero día. Él es el patrón de los casos difíciles y desesperados. Se le llama Tadeo para diferenciarlo de Judas Iscariote, que fue el traicionero. Él de hoy fue un buen apóstol según cuenta los evangelios. Yo no sé mucho de eso, y era lo que iba pensando mientras conducía enfadado (de Fado portugués) por una gripa que no deja espacio alguno para el sosiego, y sólo deja mirar un momentito desde el segundo piso del periférico al Ajusco y sus compinches que se esponjan al final del paisaje. ¿Y eso qué? Estarás pensando; pues eso no es normal en la Ciudad de México, donde si ves a la persona que tienes enfrente entre tanto aire gris es casi un milagro. Pero hoy es día de Tadeito, y seguro pensó en nuestra ciudad como un caso difícil, y nos ayudó hoy y nada más. Y ya que hablamos de montes que se ven muy extraordinariamente en el paisaje, también debemos tratar con los montes que se levantan en ocasiones muy especiales en las mesas como la de hoy. ¿Un monte en una mesa? Sí, a la hora de la comida, un Mont Xanic Viña Kristel 2001 nos acompaña y me complace un deseo que traía en mi lista desde ya hace algunos meses: la botella de vino blanco había estado en el frigorífico de La Bombilla ya unos buenos meses y siempre la miraba como a la vaca a la que algún día le jalaría la pata.

 

¿Pero por qué abrimos el vino? Resulta que un día como hoy, pero hace ya sus buenos años, se inauguró el restaurante La Bombilla en el parián de Álvaro Obregón en la colonia Roma. Yuri y Edmundo incursionarían en un camino difícil apostándolo todo: querían ser promotores de la cocina mexicana. Así iniciarían con su pequeño restaurante de cuatro mesas donde cautivarían a la gente entre platillos bien especiales y palabras sabias y emotivas. Y las anécdotas sobran, y las risas, los llantos, las riquezas, las crisis, las aventuras, las emociones, los olores y sabores, y toda un rico potaje de vivencias irían forjando una historia entrañable. Nos confiesan que abrieron un 28 de febrero esperando que San Judas Tadeo les ayudara en su difícil caso, y no hubiesen abierto otro día sino un 28. Ese día le llevaron flores a una iglesia y soñaban con una trayectoria como la que viven hoy en día. A mi casi se me salen las lágrimas pues mientras escucho los recuerdos también los pruebo: comemos lo que algún día se cocinaba en aquellos días. Circula por la mesa así una crema de pechuga con crotoncitos y un lomo enchilado que sabe a clavo.

 

Definitivamente es un día especial: San Judas Tadeo por todas partes. Mi padre cierra un importante ciclo en su vida y quizá el no sepa que hoy comparte sensaciones de vida con personas tan cercanas y tan lejanas a él. Unos abren, otros cierran, pero ambos saben que días como hoy no se olvidan. Hace una o dos horas tal vez, él entra en mi cuarto y esboza una sonrisa bien distinta, donde leo picardía, complicidad, alegría, melancolía, futuro, días añejos. No la voy a olvidar porque casi puedo saber que es lo que significa, a pesar de que está en la puerta, a pesar de que le quiero dar un gran abrazo y unas palabras que sepan a cariño y entendimiento.

 

¿A qué saben los recuerdos? Me pregunta Favela con unos ojos bien lindos ayer en la noche. Ella misma, nocturna, dice “Saben a tiempo”... claro, tiene la razón, saben a esto que leeré en unos años...

 

Arturo García Mogollón

 

 

 

 

Etimologías: la palabra imbécil

 

texto tomado de una definición del sr. Mariano Arnal en elalmanque.com

 

 

El significado original de esta palabra está muy lejos del que actualmente tiene. Procede del adjetivo latino imbecillis y el correspondiente sustantivo imbecíllitas. Imbecillitate Augusti nuntiata... se traduce "habiendo sido anunciada la enfermedad de Augusto..." Imbecíllitas ánimi se traduce como pusilanimidad, es decir flojera de ánimo. Imbecíllitas ingénii, cortedad de entendimiento. Imbecíllitas magistratuum, debilidad, falta de energía de los magistrados. Imbecíllitas aetatis, se denomina la tierna infancia. Del enfermizo se dice que es valetúdine imbecilior, es decir de salud muy frágil. Imbecillis terra se llama a la tierra sin fuerza, estéril. La única acepción que permite el salto a su valor actual es la de pusilánime, cobarde, apocado. Esta palabra se especializará en el siglo XVII para denominar exclusivamente la "debilidad de la inteligencia" y de ahí saltará a su valor actual, incluida su utilización como insulto.

 

Imbecillis o imbecillus es una palabra compuesta de in con el significado de "en" (como en información, inyección) y el sustantivo báculus, que posiblemente tiene esta terminación de diminutivo sin serlo, por su analogía y quizás por su procedencia del griego rabdoV (rábdos), que igual que báculus, significa junquillo, bastón... Su diminutivo bacillus, bastoncillo, nos sugiere una idea de debilidad acentuada, pues da a entender que el imbecillis no tendría fuerza suficiente para manejar un bastón normal y ha de sostenerse en un "bastoncito".

 

De la misma familia es la palabra bacilo, con la que se denominan algunas de las bacterias, capaces en muchos casos de producir enfermedades. Se llama así a las que tienen forma de bastoncito. Llevan el sobrenombre de su descubridor: el bacilo que produce la tuberculosis se llama de Koch; el del tifus, de Eberth; el de la lepra, de Hansen; el de la difteria, de Klebs-Loeffler; el del tétanos, de Nicolaier. La única diferencia léxica entre bacilo y bacteria es que esta última procede da la palabra griega bakthria (bactería) que significa igualmente bastón. Aunque es más propio considerarlo procedente de su diminutivo bakterion (bakteríon) (neutro).

http://www.elalmanaque.com/febrero/1-2-eti.htm

Mariano Arnal