Un lugar que busco Partimos de viaje: en un viaje se descubre y se busca. Viajar es mirarse al espejo, es pensar el lugar al que se va o del que se viene, pero sobre todo es encontrarse a si mismo. Existe un lugar que busco, sacramental es a mi brío. He olvidado cuando lo descubrí por primera vez, no se donde está, pero sabría perfectamente reconocerlo si alguna vez llegase a él: hay largos pastos áureos que crecen como queriendo acariciar una bóveda esquilada por constelaciones, la luna ausente. Podría tratarse de un erial donde existe solamente un árbol no muy alto, pero de tronco rígido, madera de barco, barco de madera que navega entre las hierbas agitadas por un viento ligero del sur. Me veo navegando en ese mar, soy un pez centelleante con lágrima al ojo y parsimonia en el pensamiento. ¿Hice ahí mi primer fuego? ¿Forjé mi primera piedra? Tal vez mi nombre sea Israel.