regresar a bordo del Beagle

 

Carta recibida el 24 de diciembre de 2007 de parte del Dr. David Ricardo Luna Domínguez en respuesta a la convocatoria del zoológico fantástico

 

Amigo mío,

 

Siempre he dicho que entre la neurosis y la psicosis no hay límites...

 

Me di a la tarea darwineana de cazar animales fantásticos. Qué tan acertada o fallida ha sido mi labor, lo dejo a su criterio. No obstante, en los siguientes renglones, no me ocuparé de refutar o validar la teoría evolucionista del autor, sin embargo describiré en imitación amateur la labor del biólogo naturalista: la de hallar y clasificar a sus seres de flora y fauna ubicados en diferentes puntos del globo terráqueo.

En mi viaje del Beagle sobre los mares de asfalto de la Ciudad de México, me topé por vez primera hace ya dos años y un poco más con un ser sencillo, diminuto, y por ello imperceptible a los ojos del no-observador. Descansando a la entrada del Tamayo, en el bosque de Chapultepec, vi a lo lejos un encino, o más bien, varios de ellos. La imagen fue típica de la proximidad del fin de año y así pudo haber pasado desapercibida, supongo: las 16:00 h aproximadamente, un sol de domingo que ni calienta ni deja sentir el frío, algunos transeúntes apurados a la caída del sol, el mes de otoño en todo su octubre y la flora de ese bosque templado haciendo lo suyo para preparar el invierno. A esa distancia parecía que los árboles en cuestión desprendían su polen y todo se resumiría a la cotidianidad de una visita al museo en una tarde de fin de semana. Pero esas pelusas blancas no paraban de jugar con el viento en un vaivén infantil.

¡Eran hadas! Para mi asombro, esas pequeñas tramposas estaban jugando frente a mis ojos, los de todos. He  oído hablar de su pavor a ser descubiertas, pero estas descaradas se lucían frente al aparador de otoño ostentando sus alas blanco-verdosas, traslúcidas, ellas de cuerpos esbeltos y albinos, volando entre risotadas.

Vaya ser. Al parecer todas son hembras en una similitud clara a la anatomía femenina, pero su reproducción no dejar de ser sexual: ¡en el clavo mi amigo! Son seres hermafroditas de fenotipo femenino haciendo de su sociedad un matriarcado. Cumplen un ciclo vital muy rápido, minutos si bien les va. Son delicadas y efímeras, se aferran a los brazos del viento para no morir al tocar el suelo (conducta que he visto repetirse en otra especie de estos seres). ¿Cómo sé que al caer mueren? Fácil: me acerqué al suelo y allí, entre la tierra y las hojas, sólo había polen.

¿Cuál es la razón de ser de estos diminutos seres? Las hadas son seres inútiles amigo mío, pero nada tan práctico como deleitar al espectador: estas pequeñas rameras seducen, engañan al ojo del hombre haciéndolo dudar (el engaño no es cerebral como un evento sicótico, ni un efecto óptico como un espejismo), provocan la atención morbosa como el arte del trapecista: dan vueltas y piruetas en el aire, jugando a burlarse de la muerte y aferrándose en cada rizo a la vida.

¿Alguna vez ha ido usted en carro, corriendo o alcanzado cierta velocidad contra el viento y ver a estos seres revoloteándose de frente? No hay nada más místico y visible que confundir las hadas de los árboles con polen.

No lo sé de cierto, sólo lo supongo.

Apegándome al Código Internacional de Nomenclatura Zoológica y Botánica (aunque he de decirle que ni animal y ni vegetal es este ser, y por ende justo sería reconocerle un nuevo reino a estos seres fantásticos que usted ha tomado iniciativa por reunir) y a mi total ignorancia en cuanto a Taxonomía se refiere (espero cuente usted con algún conocido biólogo que afine estos detalles), le he llamado de género y especie: Fata vulgaris (la primera en su especie que me resultará de base para describir al resto).

Adjunto algunas ilustraciones: un perfil y un análisis dorsal de sus alas. Lamento la pobreza de las imágenes que le envío, los originales se encuentran en mi diario de viajero, que entre amores y desamores habla de algunas otras minucias. 

Le ruego no cause alarde sobre el descubrimiento de esta especie, ya que no es la única de su tipo con la cuál me he topado y pretendo hacerle llegar cuanta información esté a mi alcance en la medida de lo posible.

Me despido, con un grande y enorme abrazo:

 

Mientras haya hadas, y hombres que confundan las hadas con polen..

 

 Fata Vulgaris 00 (versión color, matizado)

 Fata Vulgaris 01 (versión BN)

 Fata Vulgaris 02 (disminución de brillo y contraste, mejor definición de las alas)

 Fata Vulgaris 03 (sin brillo ni contraste, aparición de una figura femenina)

 

 Fata Vulgaris 04 (versión original)

 

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