Mandablina
Por Silasdudas
Si
hubiera que describirla se hablaría sobretodo de un par de ojos brillantes, una
nariz pequeña pero potente y una boca completamente sensible. Lista siempre
para encontrarse con alguna otra boca de Mandablina
que juegue con ella. No es para menos, la mayoría de los ejemplares de esta
especie nacen completamente sordos y ese afán por conocer el mundo debe
desbordarse por todas las otras partes.
Tiene un
cuello largo y flexible que la deja meterse debajo de cualquier sitio para
mirar, oler y probar lo que sea que se encuentre en el camino. Se ha espinado
más de una vez por andar metiendo las narices donde nadie la llama, pero es
inherente a ella estar buscando en el resto de mundo algo que le de respuestas.
Manos no
tiene, pero sus patas son largas, con un par de pies aplanados y anchos que
tienen una serie de minúsculos poros. A través de estos pequeños orificios penetran sustancias que después se procesan
velozmente en su cerebro y le indican
dónde está pisando. Así es como se cuida en el mundo: sabiendo por dónde va,
mirando atentamente quién y qué la rodea.
Sus
enemigos naturales son la niebla y los perfumes pues le bloquean sus sentidos
más activos. Por eso es que
Silasdudas